Friday, November 11, 2016

A mis amigos mexicanos desde Trumplandia

Amigos mexicanos,

Es el 10 de noviembre, poco después del triunfo de un candidato presidencial que los ha insultado repetidamente, que ha prometido edificar un muro para dividir nuestros países y que quiere deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados de los Estados Unidos, entre otras maravillas.

Esto va encima de los dolores de cabeza que ya tienen: problemas de seguridad, falta de trabajo, y en Veracruz, un ex-gobernador prófugo que robó millones y millones de pesos de la gente pobre, que ahora sobreviven día tras día en situaciones de precariedad, esperando pensiones que nunca llegan.

Con las dificultades que ya tienen, y que sobrellevan con un fuerte dosis de humor mexicano, y quizás con un poco de fatalismo y resignación, se entiende perfectamente por qué este último insulto -- la elección de Donald Trump -- les da un asco profundo, dolor, y preocupación por el futuro. Muchos de nosotros nos sentimos igual... pero ustedes tienen aún más derecho de quejarse, porque esta elección puede percibirse como un rechazo no merecido de todo Mexico y de cada mexicano.

Aunque puede parecer como si todo el país (o al menos, la mitad) sufrió un brote psicótico de racismo y xenofobia, quiero decirles que no es tan sencillo. Digo, es indudable que existe un racismo real y patente entre algunos fanáticos de Trump, pero en realidad hay todo un cóctel de causas que no tiene mucho que ver con ustedes. Los explico abajo.

Pero primero, hay que contar la historia del proceso político que nos llevó a este momento. Porque eso tiene mucho que ver también.

Un proceso electoral en dos fases

Como en México, el proceso electoral se despliegue en dos fases: las primarias, en que los miembros de cada partido eligen un candidato para representarlos, y luego la batalla por la presidencia.

La elección primaria para los Republicanos fue extraordinaria. Había ni más ni menos de 17 candidatos, mientras que los Democratos tenían solo dos (Hillary Clinton y Bernie Sanders). Para los Republicanos, esta abundancia no les favoreció, porque había tantas opciones -- y varias muy buenas -- que el apoyo se diluyó entre personas moderadas y sensatas como Marco Rubio, John Kasich y Jeb Bush. Donald Trump pudo ganar tanta fuerza en esa fase del proceso porque las buenas opciones en contra de él tenían que competir entre ellos. Si el partido Republicano hubiera puesto solo dos o tres candidatos para las primarias, lo más probable es que no hubiéramos tenido el mismo resultado.

Lo cierto es que muchos Republicanos querían otro candidato que no fuera Trump, pero una vez que ganó las primarias, tuvieron que aceptarlo -- aunque con muchos recelos. Conozco a muchos que estaban profundamente incómodos, ofendidos, disgustados, y consternados por sus comentarios ignorantes, por sus propuestas tan severas en contra de los inmigrantes, y por su misma manera de ser. Esta gente no quiso a Trump. Pero después de las primarias, fue su única opción para derrotar a Hillary Clinton y para evitar que los Demócratas consolidaran el poder.

Lo cierto es que para muchos, la elección no fue por Trump, sino a pesar de Trump. Para muchos, fue un voto más en contra de Hillary que a favor de Trump.

A mi modo de ver, hay 5 razones principales que motivaron el voto para Trump a pesar de Trump. No son los únicos, pero yo las veo como los "heavy hitters" que impactaron más. Yo diría que los verdaderos fanáticos de Trump se movieron sobre todo por las primeras dos causas, detalladas abajo.

1. Los efectos de globalización en la economía

Es cierto que la globalización y el comercio libre son avances muy positivas. Pero en el plazo corto, el efecto en algunos sectores de Estados Unidos ha sido fatal. Muchas fábricas cerraron y más de 700,000 trabajos desvanecieron después de NAFTA y también por la presión de China. Comunidades enteras acabaron debilitadas, porque el desempleo siempre conlleva muchos problemas sociales y todo está interconectado.

Una calle en Detroit, antes y después.
En el plazo largo, el libre comercio estimula las economías, abre nuevas posibilidades y nos permite comprar más con menos dinero. Pero eso no ayuda mucho a la gente que ya se encuentra en desempleo permanente y cuyas comunidades empiezan a decaer porque las fuentes de ingreso desvanecieron de un día para otro. En algunos casos, llegan a ser lugares tristes, marcados por la sombra de una depresión tanto económica que moral y social.

Lo triste es que cuando la gente en esas comunidades fueron con sus representantes en el Congreso, no encontraron respuesta. Desde Washington, había una falta de propuestas y programas para ayudar a la gente. Hasta la fecha, hacen falta programas de educación y capacitación para que esa gente pueda prepararse para otros trabajos. Muchos viven de día a día.

Y no solo faltaban medios concretos sino muchos se vieron ridiculizados por los elites como gente "ignorante" que no sabía adaptar a la economía del nuevo siglo. Eso enfurece, como un comentario tipo "hijos de la prole". Una cosa es encontrarse en la miseria de día a noche, pero otra es ver que le gente que debe de ayudarte no lo hace, y que además parece tener desdén para ti y tus problemas. Y de repente, viene un multimillonario que sabe expresar ese sentimiento de un sistema económico injusto en que hay dos Americas: uno para los ganadores y otro para los perdedores.

Esta gente, que se sintió como los perdedores en la economía actual, eran los más fanáticos de Trump en las primarias. Precisamente porque se sintieron como perdedores, resonaba mucho el mensaje de "Make America great again" y de "ganar, ganar, ganar". Seguramente Trump tuvo otros seguidores antes de las primarias, pero el núcleo estaba compuesto de estas personas que se encontraron fuera de las bonanzas del libre comercio en un mundo globalizado, e invisibles para sus propios representantes. El sistema no funcionaba para ellos; ni siquiera los tomaba en cuenta.

Y esto nos lleva al segundo "motor" del triunfo de Trump, el encanto de un hombre "anti-político" que no es parte del sistema que les fallaba tanto.

2. El deseo por alguien 'de fuera', el 'outsider' 

Esta preferencia para el "outsider" también está pasando en los rangos de los Demócratas. Bernie Sanders fue toda una estrella porque denunciaba lo que llamaba los "1%", los más ricos de la población que saben manipular el sistema para su propio provecho, estafando a la gente ordinaria y a la gente pobre. Imagino que este problema es bastante conocido en México también.

Como Bernie, Trump daba voz a esa frustración de la gente que sabía que los ricos y los poderosos en el juego político sabían manipular el sistema para su propio bien. Y de verdad, claro que es así. Lobbying, horse trading, el quid pro quo, yo te doy y tú me das -- todo eso que vimos en House of Cards pasa, aunque hay una fachada bonita del ejercicio responsable y legitimo del poder. Y con la globalización, las ganancias y las pérdidas se acentúan.

Grafica mostrando las ganancias del 0.01% en los últimos 30 años, comparado con los demás.
El círculo naranja, la más grande, representa las ganancias de una fracción muy chiquita de
toda la población.
Después del colapso económico de 2008, estos sentimientos empezaron a crecer más y más, y no solo en los Estados Unidos. Yo diría que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea -- el Brexit -- también tuvo algo que ver con esta frustración en la clase obradora.

En Icelandia, la gente esta apoyando el Pirate Party (Partido de Piratas) que definió su plataforma por medio de crowdsharing, y que es bastante anarquista. Su primer ministro ya resignó. La ultra-derecha Marine le Pen en Francia está ganando cada vez más apoyo. Este año, Austria casi eligió un presidente neo-fascista en Norbert Hofer. Y en México, ya están diciendo que Lopez Obrador y el partido La Morenita van a seguir creciendo, nutridos de la misma frustración popular. Son reacciones de ambos lados de la gama política, y lo que tienen en común es ese grito de frustración con un sistema manipulada que los excluye. Los ricos se hacen cada vez más ricos, y los pobres no logran escapar de la pobreza.

Trump supo presentarse como alguien que sabe como juegan, pero que ya es aliado del pueblo. Se presenta como alguien que va a "limpiar a Washington" de toda esa corrupción que beneficia a los políticos y sus amigos ricos, y que estafa la gente ordinaria.

Y esto nos lleva al otro motor del éxito de Trump: el odio a Hillary Clinton como parte de una red privilegiada de elites.

3. Hillary Clinton como la personificación de privilegio basado en la corrupción 

En Estados Unidos, tenemos una larga historia con Hillary Clinton, y para muchos, ha sido bastante negativa. Yo sé que al lado de Donald Trump (por ejemplo, en los debates) se ve como toda una dama, pero para muchos, Hillary Clinton es tan corrupta como Elba Esther Gordillo, pero con menos cirugía plástico, menos Chanel, y más aires de superioridad moral.

¿Qué ha hecho Hillary Clinton para ganar el rechazo y la desconfianza de 70% de la población norteamericana? Básicamente, muchos no confían en ella porque se sabe, desde los años noventas, que ha sido involucrada con su esposo en muchos escándalos que han sido ampliamente documentados, y que sabe mentir con una fluidez y facilidad que asombra. Alguien la llamó una "mentirosa compulsiva" y hay algo de verdad en eso. Lo vimos incluso durante los debates, así que es reciente.

En cuanto a sus juegos sucios, voy a hablar nada más de uno en particular: su fundación.

Después de que Bill Clinton fue quitado de la presidencia por perjurio y obstrucción de justicia en la investigación sobre su relación ilícita con Monica Lewinsky, los Clintons empezaron a monetizar el carisma de Bill Clinton y las muchas conexiones políticas de ambos. Su fundación (The Bill and Hillary Clinton Foundation) empezó a recibir millones y millones de dólares de gente de Estados Unidos, de empresas, y también de gobiernos extranjeros, por ejemplo, de Saudi Arabia. Hay muchas preguntas y conexiones sospechosas: gente y/o empresas que donaron a la Fundación cuando Hillary fue Secretaria de Estado acabaron recibiendo beneficios para su país o compañía. ¿Coincidencia? No si pasa repetidamente. Aunque nada ha sido probado definitivamente, se sabe que había un sistema de "pay for play" -- en breve, con una donación jugosa a los Clintons y a su fundación, se podría obtener acceso a ciertas ventajas del gobierno, lo que está completamente ajena de la ética para un oficial del gobierno. Muchos de estos movidos han sido documentados en el libro Clinton Cash: The Untold Story of How Foreign Governments and Businesses Helped Make Bill and Hillary Rich.

En fin, todos sabemos que el poder y el dinero son intercambiables. El dinero puede comprar el poder, y el poder se puede monetizar. Hillary sabe muy bien manejar ese nexo entre el poder y el dinero, haciendo palanca para ella y también para sus aliados, sean de Wall Street o de gobiernos extranjeros. Es toda una red internacional, no tan lejos de la realidad desenmascarada por los Panama Papers, aunque de forma diferente.

Pero aquí va el contraste: mientras se enriquecía, y mientras forjaba alianzas de poder y dinero con una red amplia de amigos y aliados, no le daba vergüenza hablar muy piadosamente de sus 30 años de servicio público "para el bien de los niños y de las familias", como si fuera una Madre Teresa de la política. Y eso nos lleva al cuarto problema...

4. El tema del aborto 

Hay algunos votantes en Estados Unidos que están muy enfocados en el tema del aborto, porque lo ven como prueba de fuego de nuestra integridad como una sociedad fundada en derechos humanos: la vida, la libertad y el derecho a la felicidad. Según este modo de ver las cosas, una cultura que destruye a sus propios bebés tiene un problema mucho más serio que la economía o el cambio climático. Se ve como un problema de derechos humanos que nos está destruyendo desde dentro porque mina nuestro carácter como pueblo, como sociedad.

Hillary Clinton tiene todo el apoyo de Planned Parenthood, que donó 30 millones de dólares a su campaña presidencial. Aunque todos saben que Hillary, como cada Demócrata, está a favor del derecho de elegir, un momento clave y revelador ocurrió durante el tercer debate con Trump, cuando dijo que apoya el aborto incluso en el tercer trimestre, cuando el bebé está al punto de nacer. Lo explico en términos de la salud de la mamá, etcetera, pero Trump supo capitalizar en ese momento para marcar un contraste. Mientras yo no creo personalmente que Trump será muy leal a la causa pro-vida, hay muchos que ven en él a un aliado inesperado. Así que aunque no les cae muy bien en muchos aspectos, lo ven como el mal menor porque Hillary apoya lo que es, para muchos, la infanticida: la matanza de un bebé que está al punto de nacer.

Para estos votantes -- y hay muchos -- la batalla en contra del aborto también requiere una Corte Suprema conservadora que derrocaría Roe vs. Wade, la ley que legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973.

Y esto nos lleva al quinto punto, que es la Suprema Corte.

5. La Suprema Corte 

Los nueve ministros de la Supreme Corte con Scalia
(en frente, segundo de la izquierda).
En total, hay nueve ministros en la Suprema Corte y lo más probable es que cuatro sillas van a abrirse durante los próximo cuatro años. El juez muy conservador Anthony Scalia se murió a inicios de este año y el Senado, dominado por los Republicanos, no quiso ni debatir para aprobar el remplazo que propuso Obama. Entones, su silla queda abierto. Luego hay tres ministros que tienen la edad de 83, 80 y 78. La edad media para jubilarse de la Suprema Corte es 79. En una corte de nueve sillas, un cambia de cuatro altera todo el balance.

Dado que la Suprema Corte tiene el poder para interpretar la Constitución, hay muchos que desean asegurar que la Corte sea más en linea con la manera "originalista" de interpretar la Constitución, en lugar de la enfoque actual, que es más activista-liberal. Es un juego de poder que muchos toman muy en serio, porque si la Corte se pone más liberal de lo que ya es, puede cambiar drásticamente las leyes y la forma de vida en nuestro país. Para los conservadores, se ve como una política de seguros. Quieren asegurar que la interpretación de la Constitución sigue lo que querían decir los fundadores de la nación, y que no se cambie según las tendencias de la cultura.

Para muchos, esta preocupación también tiene mucho que ver con el derecho de llevar armas. Este derecho está protegido por el 2nd Amendment, pero hay jueces liberales que quieren reinterpretarlo para quitarlo. Al menos, así va el temor. Hay otros temas de política social también, pero no hay espacio para comentarlos todos aquí.

Una mezcla de motivaciones

Como he tratado de mostrar, la realidad es que hay mucho en esta elección que no tiene tanto que ver con México, ni con actitudes de racismo. Sí existe el racismo en algunos de sus seguidores -- no se puede negar -- pero la mayoría de la población que lo eligió fue la misma que eligió y re-eligió a Obama. No creo que brotó un racismo nuevo en los últimos cuatro años cuando Obama todavía es un presidente muy popular.

Sin embargo, yo sé que las minorías en Estados Unidos y los Latinos andan preguntándose si debajo del superficie de muchos gringos aparentemente amigables, hay algo más oscuro, quizás un odio escondido.

Yo diría que no. Yo no creo que la elección de Trump revela un océano de malevolencia dentro de los corazones de los norteamericanos. Ni veo que muchos apoyan a cada política que ha propuesto. Hay un grupo de fanáticos que lo apoyan en todo. Pero después de las primarias, la gran mayoría de la gente votó por varias razones. En fin, somos tan polarizados hoy en día que muchos votaron más en contra de Hillary que por Trump, y vice versa.

¿Y ahora qué? Pues, estamos fritos. Aunque Trump supo dar voz al dolor de la gente, lo cierto es que sus políticas no son la respuesta apta y van a intensificar su sufrimiento. Yo me estoy preparando para una economía en declive y para mucha división y descontento entre la población. Va a perder su popularidad con sus seguidores una vez que se dan cuenta de que no puede cumplir sus promesas. Mientras tanto, la presidencia ha perdido algo de su prestigio, tanto en Estado Unidos como el escenario internacional. Espero sinceramente que Trump se ponga en orden y que se rodee de gente capacitada e inteligente, pero no sé qué va a pasar. No tengo muchas esperanzas, pero también quiero ser al menos un poquito optimista. Quizás habrá un milagro y no será tan loco en el futuro. Su conferencia hoy con Obama fue muy cordial y todos estaban bien sorprendidos. Yo creo que ahora vamos a ver su lado "nice" y conciliador, porque ya ganó la batalla. Esperemos que llegue a romper sus promesas.

En resumen, lamento decir que tuvimos un fracaso electoral en nuestro país, pero tiene que ver más con nuestros problemas internos que con ustedes. Acuérdense, "it's not you, it's us." Y a ver qué nos traen estos cuatro años.

Saludos respetuosos,
Una gringa






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